‘Perdidos en la tribu’: Un último paso para ser Suris

Perdidos en la tribu Chabeli escarificación

Chabeli se ha hecho su primera escarificación

Los Navarro siguen sorprendiendo a todo el mundo. Su ritmo de crecimiento en la tribu Suri sigue siendo de total vértigo. Nadie tiene miedo a nada y la complicidad que muestran con las gentes del poblado es cada vez mayor. Además, los Navarros cuentan con un as enorme a su favor: la sangre. Los buenos andaluces son gente muy de sangre, de entregarse a todo aunque no lo entiendan. Esto es así y así lo hago. Ayer lo volvía a demostrar José con otro de sus arranques de llanto provocado por la emoción cuando describía cómo eran sus relaciones con la gente de la tribu. Un momento realmente espectacular.

Además, Antonio y Chabeli ya han conseguido también sus nombres Suri. Antonio por haberse enfrentado a su primera lucha y Chabeli por haberse hecho su primera escarificación. Arbulá, jefe de la tribu, se mostraba muy contento con el gran avance de los pequeños de la familia.

Pero Arbulá sigue teniendo una cuenta pendiente con los Navarros y esa cuenta es Isabel. El jefe sigue viendo sólo pegas en la sevillana. No ve su trabajo y su integración en el grupo. Sólo ve a una madre sobreprotectora y entrometida que nada más sabe meter la pata. Y eso tiene que acabar. Ella es la única que no tiene un nombre Suri y le ha puesto una última prueba para conseguirlo: Isabel deberá dejarse rapar la cabeza si quiere ser aceptada. Aquí podríamos pensar que tenemos muchas posibilidades de que nos haga “la gran Marie” y salga corriendo del poblado haciendo aspavientos. Pero todo apunta a que no será así.

Más información – Dando pasos de gigante para ser un Suri
Fuente – PelT
Foto – Cuatro


Un comentario

  1.   C.g. dijo

    No es tanta chorrada lo de raparse el pelo, al menos para una mujer. Debe ser algo bastante traumático y tiene que impactar bastante verte sin un pelo en la cabeza. Además, vete tú a saber de dónde han sacado la cuchilla y quién la ha usado antes.

    Pero sí, todo apunta a que sí lo hará y será una persona valiente y se rapará la cabeza, a pesar de que le queden cuatro días contados en la tribu y después tenga que regresar a su casa, como una bola de billar a hacer su vida normal en esta sociedad en la que “estar calva” se asocia con “esa tiene cáncer”.

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