Pipi Estrada: Televisión a cualquier precio (I)

La línea entre el sentido del rídiculo y la estupidez es muy delgada.

De verdad, es que no puedo con el obtuso mental este. Y es que cada vez que Pipi Estrada consigue dar un paso adelante en lo que a ganarse el respeto refiere, acaba por dar tales zancadas hacia atrás que casi parece que haya sido por una patada en la boca.

Ese que dice ser “periodista” deportivo, que seguramente lo fue y que prefirió cambiarlo por hacer mamarrachadas en televisión y revistas del corazón, parece estar muy afectado por el hecho de que a su pareja, Miriam Sánchez, no le hayan renovado el contrato en ‘El Programa de Ana Rosa’. No se que tren de vida llevará esta pareja y cómo le podrá afectar ahora que ambos trabajan en un solo programa de televisión. Tampoco se si el problema aparece en la necesidad imperiosa de verse frente a una cámara, pues eso ya me parecería ridículo hasta doler y, por lo que veo, parece más de lo segundo que de lo primero. Hacía ya unos meses que corría ese rumor y desde entonces, tanto “periodista” como colaboradora, han ido jugando al típico juego de las acusaciones entre programas en busca de esos ‘cara a cara’ acompañados de cheque.

Opinando ahora como espectador y habiendo descubierto a la Miriam Sánchez real en ‘SUPERVIVIENTES’, no contaba con semejante cambio en la actitud de la colaboradora. Con esto del cambio no me estoy refiriendo a nada negativo, pues fui de los que votó para que ganara el concurso. Mi punto de vista pasa por el lado de que, una vez colaborando ya en ‘AR’, Miriam no tuvo el mismo tirón que pudo tener el reality. Entonces aparecieron los rumores de su no renovación y fue cuando la pareja optó por tomar el camino de enmedio, camino que no les costó demasiado trabajo tomar pues Pipi ya había era un experto en lo de tirar piedras sin mirar a donde.

Fuente: Sálvame


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