‘¿Quién quiere casarse con mi hijo?’: La jaula de las maleducadas

¡Pero por Dios! Esto no me puede estar pasando. Ya me he puesto al día con ‘¿Quién quiere casarse con mi hijo?’ y no salgo de mi asombro. Si ayer me despachaba a gusto con Pilar, la madre de Daniel, hoy no me queda otra que pegarle otro repaso. Pero esta vez no será sólo a ella, ya que su madre tampoco se ha quedado corta. Y para que luego no digan que lo mío es fijación, hoy también habrá dosis de rasca para Toya, que me encanta, pero que también está resultando ser toda una especialista a la hora de lanzar perlas de mierda por la boca.

Al pobre Daniel le está saliendo muy caro lo de ir a buscar esposa a la televisión. Después de este tercer programa creo que se puede dar por confirmado que quien más ganas de televisión tenía era su madre y no él. Cada decisión a tomar le cuesta un mundo y las reacciones de las chicas no terminan de ayudarle. Entre celosas, babosas de suegras y la pobre gótica, ha sido esta tercera la elegida para no seguir con las citas. La reacción de Clara ha sido ejemplar, sobre todo teniendo en cuenta que Pilar y su madre se la intentaron comer después de haberle querido arrancar su alma oscura a fuerza de maquillajes y vestidos horribles. Una vez salía Clara de la habitación para abandonar la casa, ni Pilar ni su madre se dignaron siquiera a levantar sus culos panaderos del sofá. Y no sólo eso, sino que además ni siquiera dijeron “adiós”.

Con esto queda claro que no por cumplir más años que la mezquita de Córdoba tiene uno más educación y más saber estar. En este caso, para lo único que sirven los años, es para coleccionar arrugas y modelitos dignos del museo de los horrores.

Web oficial – QQCCMH


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