The Real World Ex-plosion: Arielle y el sexo

The Real World Ex-plosion

Es cierto que no hay nada más socorrido en un momento de calentón que un bendito vibrador. Pero también es cierto que llega un momento que, cuando le dices al vibrador: “dame un besito, anda”, el vibrador se te queda mirando, temblando, como si le hubiese dado miedo lo que le acabas de decir. Conclusión: los vibradores no quieren compromisos, y menos si ese compromiso sube de cintura para arriba.

Ese ha sido el problema de Arielle con su vibrador. Para un momentito vale, pero vive en una casa con seis personas más, con muy pocas paredes y demasiadas cámaras, por lo que los aspavientos no estarían demasiado bien vistos. Además, ese “calor interno” empieza a necesitar de contacto físico, caricias… algo más real que el temblorcillo en la entrepierna.

Arielle, después de subirse por las paredes cual poseída por todos los demonios del mundo, consiguió convencer a su ex, Ashley -no la Ashley de la casa, esta no es una alcohólica agresiva-, de que fuese a visitarla a San Francisco. Ashley, aunque sigue siendo “la ex”, parece que su relación con Arielle sigue siendo de lo más completa. Personalmente no entiendo esas relaciones rotas que siguen manteniendo el sexo. ¿Eso no da siempre lugar a equívoco? Lo mismo me estoy haciendo viejo.

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