The Challenge: virus, alturas y cuerdas de 80 minutos

The Challenge

¿No he dicho nunca que me encanta ‘The Challenge: Free Agents’? ¿Que no? Pues lo digo otra vez entonces: ¡Me encanta ‘The Challenge’! Van sólo tres programas y aquí hay más marcha que en todos los realities que llevamos vistos este año. La convivencia de todo el grupo aporta muy pocas novedades. A fin de cuentas una convivencia a base de caras conocidas de otros realities ya sabemos lo que nos ofrece -y más viniendo de MTV-: más rollitos, más juergas y más peleas. Pero lo que aquí destaca por encima de todo, además de ser la raíz del programa, son las pruebas del concurso. Cada una es más bestia que la anterior. Y lo visto ahora ya ha sido para tirarse de los pelos.

Antes de empezar con las pruebas veíamos a Frank hablando con su madre sobre un análisis médico que le traía de cabeza, pero sin dar muchos datos. Justo al llegar el momento de la prueba, el programa invitaba a Frank a marcharse a su casa debido a una enfermedad “altamente contagiosa” de la que no se dieron más datos. No se habían terminado de despedir de Frank cuando todo el grupo se subía a no sé cuántos metros de altura para otra de esas pruebas que sólo de verlas ya daba vértigo. Una prueba basada en la comunicación, el equilibrio y los nervios de acero. Heavy… muy heavy… ya veis la foto de arriba.

Pero todavía faltaba la prueba de eliminación y ahí ha sido donde ha tocado sufrir de verdad viendo a este gente pasarlo mal. Con la expulsión de Frank, los chicos conseguían librarse de esta ronda de expulsión, por lo que todo quedó en manos de las chicas. En esta ronda de eliminación fueron Cara María y Nia las que se vieron las caras… aunque más diría que se vieron el culo. Me explico. La prueba consistía en hacer un recorrido pequeño atadas a una cuerda que las unía a las dos. La finalidad era que una de las dos tocase la campana que tenían justo al final de su recorrido. Obviamente la cuerda les iba a resultar corta… pero no pensaba que tanto. En cuanto caían las dos al suelo al quedarse sin cuerda, el golpe seco ya sorprendía. Nada de cuerdas elásticas. Aquí se usó una soga de las de toda la vida. Pues bien… la guerra por llegar a la campana duró nada más y nada menos que 80 minutos. Se escucharon gritos, llantos, masticaron tierra pero ninguna se quería dar por vencida. Al final pudo el apoyo que recibió Cara María del resto de compañeros, dándole el último tirón de fuerza para que pudiese alcanzar su campana mientras tiraba del peso de Nia. Dolía la espalda sólo de verlas. Genial este programa.

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