‘Un príncipe para Corina’: tú a Roma, yo a Tenerife (II)

Corina

Borja fue el otro gran ‘calabaceado’, aunque en su caso, fue por Javier

El resto de las citas italianas fueron más obvias. Los chicos eran guapos y tenían el terreno más llano que Guille, aunque de todos, acabó destacando uno: Luis. Las artes utilizadas por este que comenzaba su historia bailando frente a un espejo, pensando que Corina le estaba viendo, eran del todo diferentes a las del resto de conquistadores. Aquí tocaba cambiar el pasteleo por la diversión, el pasotismo, el niño guapo malote que siempre consigue que las chicas bailen en su mano, pero igualmente atento a que su princesa se encuentre bien en todo momento.

Luis subió escalones, llegando a verle las barbas de cerca a un Pascual que no escondía en ningún momento sus celos… más que nada porque fue el único del que todavía no se le conoce una cita en Roma, aunque ya sabemos por las imágenes del previo de la semana que viene, que lo suyo está al llegar.

Al igual que en Roma tocaba sacar todo el romanticismo para estar a la altura del lugar, también tocaba expulsar. Para esta ocasión, Corina decidió jugar una carta un poco más cruel: el juego consistía en que los cuatro conquistadores -Pascual está salvado hasta la final, recordadlo- se colocasen en cuatro puntos de un lugar, Corina debería pasar a recogerlos, salvo a uno, que se quedaría esperando y por lo tanto sería el expulsado. Ese no fue otro que Guillermo. Aunque esta expulsión nos dejó uno de esos momentos que no se olvidan: Guille decía a la cámara que necesitaba un abrazo y era uno de los del equipo del programa el que se acercaba a abrazar al conquistador abandonado. Más tierno, imposible.

Más información – ‘Un príncipe para Corina’: tú a Roma, yo a Tenerife (I)
Fuente – UPPC
Foto – Cuatro


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