‘Un príncipe para Corina’: una versión del cuento muy particular (III)

Corina

¿En serio es obligatorio oler a Dolce & Gabbana?

Que Corina prefería guardarse al grupo de los ‘guapos’ para el final era algo más que obvio. ‘Simpáticos’, ‘únicos’ y ‘nerds’ tenían un duro camino por delante, aunque ese primer contacto a ciegas fuese su mejor arma. Tanto fue así que uno de los primeros en recibir calabazas fue uno de los ‘guapos’, Pau. ¿A quién se le ocurre soltar por la boca “Espero que huelas a Dolce & Gabbana, porque yo también”? Y se quedó tan pancho, oye. Arnau, del grupo de los ‘simpáticos’ también quedó fuera, calabaza en mano y pidiendo una oportunidad… más bonico. Cuando Corina vio aparecer a Pau para recibir su calabaza llegó el arrepentimiento, “no quería que te fueses”. Parece que en ese momento se le había olvidado su maravillosa frase.

Y llegaba el momento de poder hablar cara a cara. Los ahora veintidós conquistadores tendrían cinco minutos para poder presentarse un poco mejor. Aquí hubo de todo y para todos. Y aunque Corina estuvo acompañada y asesorada por su hermana, Nahir, y su mejor amigo, Javier, las impresiones consiguieron estar a la altura del mejor museo de los horrores. Ni los guapos se salvaron de las malas críticas, ni los feos recibieron las peores. La verdad es que no hay nada peor que escuchar a un guapo flipar consigo mismo, ¿verdad, Alejandro?

Más información – ‘Un príncipe para Corina’: una versión del cuento muy particular (II)
Fuente – UPPC
Foto – Cuatro


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