Un príncipe para Laura: calabaceando favoritos

La princesa Laura no se anda con chiquitas. Su intención es encontrar al amor de su vida, y si para eso tiene que sacar una sierra eléctrica y ponerse a cortar cabezas a ritmo de Rob Zombie, tened por seguro que lo hará. El primer capítulo del cuento de Laura terminaba con un favorito, Juan Yanes, el chico portugués bombón total que lo único que sabía decir en español era “si a ti te gusta, a mí me encanta”. La cita de Laura y Juan fue como tanta gente imaginaba: no se iban a enterar ni un pijo de lo que decía el contrario y se limitaría a comer mejillones/ostras y a sonreírse. Pero el amor no surge de una sonrisa con alguien extranjero que está como un queso. A lo sumo surgiría un polvete de escándalo de esos que no se pueden emitir en televisión.

Cualquiera diría que Laura acabaría perdiendo la ilusión y dándose al alcohol, llorando por las esquinas y tirada en el suelo imaginando a su Juan diciéndole: “Anda, levántate que te estás poniendo hecha una cerda”. Entonces Laura se levantaría gritando: “¡Hablas español!” Y Juan le respondería: “Si. Y tu vas borracha. Anda a la ducha.”

Pero la realidad de Laura fue otra totalmente diferente. La princesa domina como nadie lo de “a rey muerto, rey puesto”, así que todo sería tan fácil como cambiar a un conquistador por otro. Plis, plas. Conquistador cambiado. Pablito, el surfero, ganaba la partida de Trivial y se encontró con una cita a solas con una princesa que no dejaba de hacerle ojitos. Tanto le gustó el surfero que una de las calabazas del programa fue para aquel que fuese su favorito unas horas antes: Juan. De favorito a expulsado en menos de un día. ¡Agüita con Laurita! Ahora a esperar al próximo jueves al tercer capítulo de ‘Un príncipe para Laura’.


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