World Class Bartender: un chupito para mi y otro para mi prima (III)

World Class Bartender

A mí me sorprendieron aquellos que prefirieron cambiar los aspavientos y los aires de grandeza -unos aspavientos y aires de grandeza geniales- por ir contando la historia del cocktail a medida que lo preparaban. Historias de su niñez, los colores que recordaba de donde vivía mientras usaba esos colores en el cocktail. También me dejó con la boca abierta la chica que compró chorizo en el mercado de Saint-Tropez, chorizo con el que creó un cocktail. Además la mala suerte consiguió crear uno de esos momentos que no se olvidan jamás, y es que la participante le ofreció el cocktail de chorizo al único juez vegano. Eso sí que es un grand finale y no la sombrillita con la bengala.

En los dos primeros programas ya se ha podido disfrutar de las primeras pruebas, los primeros éxitos, las primeras metidas de pata -pues son humanos a fin de cuentas- y de las primeras expulsiones. De 44 participantes han pasado a ser sólo 16. Ahora serán estos 16 -entre ellos se encuentra el participante español, David Ríos, de Bilbao- los que se enfrenten a las pruebas de la semifinal. En serio, MTV, hacer un programa como este y dejarlo en 4 capítulos es una auténtica putada. Ya os podríais haber guardado una temporada de las doscientas que tenéis de ‘Geordie Shore’ para extender ‘World Class Bartender’ un poco más.

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